Aquí y ahora

AQUÍ Y AHORA. CRIANZA Y EDUCACIÓN ACTQ

Son las dos de la madrugada de un sábado normal de un mes de marzo normal. Me aferro a mi “normalidad” sabiendo que la vida es frágil y que sólo tenemos el aquí y el ahora.

Aquí, ahora, sopla una ligera brisa que empieza a oler a primavera. Mi ventana está abierta de par en par. Cierro los ojos y siento la agradable brisa en mi cara. Aquí, ahora, mis hijos duermen junto a mí. Cuerpecitos calientes que rezuman inocencia, que rezuman vida. Pienso en lo afortunada que soy en mi aquí y ahora, me aferro a este sentimiento de fragilidad que conlleva vivir, sabiendo que el futuro es siempre incierto, que siempre nos pone a prueba, sabiendo lo afortunada que soy por poder estirarme y sentir las piernas de mis niños, una flaca y espigada, la otra regordeta y aun con formas de bebé. Estiro mi brazo y acaricio sus cabecitas morenas. A veces siento que me estallará algo por dentro de puro amor.

Sé que el aquí y ahora es el que es. Que hace unos años lloraba desgarrada abrazada a una almohada intentando aferrarme al hijo que me arrebató la vida. Que mañana andaré agotada a última hora, y no percibiré tantas sensaciones agradables. Y que no sé lo que nos deparará el futuro, y que siento miedo sólo por siquiera plantearme que mi futuro pueda ser distinto a mi presente.

La felicidad no existe. Sólo son pequeños y preciosos instantes que nos invaden a veces en momentos cotidianos. En este momento soy feliz, en este preciso instante oír sus respiraciones entrecortadas, sus suspiros nocturnos, sentir su calor, es todo lo que puedo soñar.

Mi pensamiento vuela hacia todos aquellos que no tienen lo que yo en estos instantes. Mi corazón está con ellos. Ojalá pudiera estirar mis brazos y darles un inmenso abrazo universal.

Cierro mis doloridos ojos, reventados de un día de puro trabajo, me recuesto, aparto el miedo inconsciente y visceral a perder mi felicidad aprehendida en este minuto de gloriosa rutina. Mañana ya será distinto. Me duermo aferrada a ellos. Me duermo aferrada a mi aquí y mi ahora.

La felicidad no existe. Sólo son pequeños y preciosos instantes que nos invaden a veces en momentos cotidianos

Autor entrada: Mamá

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